Mañana sábado a las 19.00 h. se presenta el libro de Medicina Psicosomática La sexualidad y sus trastornos, de la Dra. Alejandra Menassa y la Dra. Pilar Rojas. Entrada gratuita. La Dra. Norma Menassa presentará el libro y después se hará un debate sobre Medicina Psicosomática.
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viernes, 10 de junio de 2016
miércoles, 11 de agosto de 2010
¿Y POR QÚE TENDRÍA YO QUE PSICOANALIZARME?
Cuadro: El terapeuta, de Magritte.-¿Y porqué tendría yo que psicoanalizarme?
- Yo probaría a transformar su pregunta y le diría ¿no temerá usted a su deseo de psicoanalizarse? Preguntarse si uno tiene la obligación de hacer algo es quizás no aceptar el deseo de hacerlo.
- Si, pero dígame ¿para qué sirve el psicoanálisis?
- Usted podría preguntarse qué es lo que espera del psicoanálisis. No se trata de lo que el psicoanálisis hace con uno, sino de lo que uno hace con el psicoanálisis. Algunos llegan para mejorar su sexualidad, superar su frigidez o su impotencia, otros para sortear sus inhibiciones: escritores con problemas para escribir, actores con miedo escénico, otros porque no toleran la angustia previa a cualquiera de sus actos, o porque les embarga la tristeza… No sé, hay muchas excusas para comenzar un análisis, pero ¿a usted qué le pasa?
- A mí nada.
- Quizás es eso lo que le pasa: que nunca le pasa nada.
- Bueno, no sé, algo me pasa, pero ¿cómo sé que es al psicoanálisis al que tengo que acudir?, hay muchas otra terapias.
- Mire, usted llamó al psicoanalista, seguro que tiene alguna respuesta a esa pregunta. ¿por qué entre todos los profesionales que podía haber elegido me llamó a mí, que soy psicoanalista?
- Pues no sé, pero es verdad, lo que está claro es que fui yo quien decidí llamarla.
- Yo probaría a transformar su pregunta y le diría ¿no temerá usted a su deseo de psicoanalizarse? Preguntarse si uno tiene la obligación de hacer algo es quizás no aceptar el deseo de hacerlo.
- Si, pero dígame ¿para qué sirve el psicoanálisis?
- Usted podría preguntarse qué es lo que espera del psicoanálisis. No se trata de lo que el psicoanálisis hace con uno, sino de lo que uno hace con el psicoanálisis. Algunos llegan para mejorar su sexualidad, superar su frigidez o su impotencia, otros para sortear sus inhibiciones: escritores con problemas para escribir, actores con miedo escénico, otros porque no toleran la angustia previa a cualquiera de sus actos, o porque les embarga la tristeza… No sé, hay muchas excusas para comenzar un análisis, pero ¿a usted qué le pasa?
- A mí nada.
- Quizás es eso lo que le pasa: que nunca le pasa nada.
- Bueno, no sé, algo me pasa, pero ¿cómo sé que es al psicoanálisis al que tengo que acudir?, hay muchas otra terapias.
- Mire, usted llamó al psicoanalista, seguro que tiene alguna respuesta a esa pregunta. ¿por qué entre todos los profesionales que podía haber elegido me llamó a mí, que soy psicoanalista?
- Pues no sé, pero es verdad, lo que está claro es que fui yo quien decidí llamarla.
jueves, 9 de abril de 2009
IMPOTENCIA TOTAL.

El caso es que al principio tenía una vergüenza enorme, ¿cómo me presentaba yo allí y le decía que nada de nada, que no había manera de …? Y encima era una mujer, no sé cómo se me ocurrió llamar a una especialista mujer. Vi el anuncio y no lo pensé más: "yo voy, y se lo digo". No se lo había contado a nadie antes, a nadie, ni a mis mejores amigos. Yo sabía lo que me pasaba, es decir, cuáles eran los síntomas, pero no sabía cómo relatarlos. Esa fue la primera sorpresa, darme cuenta de que nunca había hablado, no ya de mi problema, sino de nada que tuviera que ver con el sexo con mis amigos, es más, cuando ellos comenzaban la conversación en torno a “esos temas” yo me escurría, ponía cualquier excusa y desaparecía. En el Instituto, nos habían puesto un vídeo de educación sexual y yo me acuerdo que me empecé a marear y tuve que abandonar la sala. Ahora entiendo que fue porque no podía soportar nada relacionado con el sexo. Así que mi primer descubrimiento fue ese, creo que mi psicoanalista me lo dijo así: “¿Cómo va a poder hacer algo de lo que no puede ni hablar?” Y yo comencé a hablar. Hasta entonces, había pensado de todo, como delante de una mujer no lograba una erección ni con ayuda farmacológica, llegué a pensar que a lo mejor no me gustaban las mujeres, que era homosexual, que tenía una enfermedad física, se lo achaqué al tamaño, no demasiado generoso, de mi pene…, un montón de cosas. Sin embargo, yo me repetía una y otra vez, como para ahuyentar de mí esos fantasmas de mi pretendida sodomía: “pero Pepe, a ti siempre te han gustado las mujeres, eso no puede ser, desde los cinco años, ya te decían que Rosita, la de segundo b, era tu novia. A ti los hombres nunca te han producido atracción sexual, me lo repetía y me lo volvía a repetir, pero de todos modos, no lograba convencerme.
Al final llegué a comprender que a las mujeres las amaba, pero las temía mucho más de lo que las amaba.
Mi padre había desaparecido, dejando a mi madre embarazada de tres meses, y no habíamos vuelto a saber de él. Seis meses después nacía el que escribe estas líneas, así que llegué a entender que, en realidad, mi impotencia genital tenía que ver con ese temor a dejar embarazada a una mujer y abandonarla, como mi padre hizo conmigo: “si no puedo penetrarla, así me aseguro de que no podré embarazarla”. El drama era que yo tenía 30 años, y había sido impotente desde mi primera relación, no conseguía la erección ni yo solito, llevaba tantos años con el síntoma, que ya formaba parte de mí, y la verdad, no confiaba en su curación, además se había extendido a casi toda mi vida, y tenía impotencia laboral: no conseguía trabajo, impotencia en el establecimiento de nuevas relaciones o en la conservación de las antiguas, era un impotente total. Ahora hace dos años que me psicoanalizo, lo primero que recuperé fue el trabajo, después retomé poco a poco las relaciones con mis amigos, y hoy hace tres meses que vivo con Lina, mi actual novia. Desde hace un año, aunque aún no me lo crea, no tengo ningún problema de erección ¡Ya no soy impotente!. Yo tampoco creía que lo que me pasaba se pudiera transformar con una conversación con el profesional adecuado, pero así es.
martes, 13 de enero de 2009
CURSO ON LINE: TRASTORNOS SEXUALES. UN ABORDAJE PSICOANALÍTICO

Existe, por tanto, una clara diferenta entre sexualidad y genitalidad. La genitalidad es propia de todas las especies animales pero en la especie animal que habla, la especie humana, la sexualidad es lo que hace obstáculo a la genitalidad, por eso que mientras en las demás especies la genitalidad está al servicio de la reproducción y nunca falla, en la especie humana no hay encuentro genital sino como encuentro fallido entre dos complejas sexualidades.
- Introducción a la sexualidad humana.
- Impotencia.
- Eyaculación precoz,
- Frigidez.
- Infertilidad
Comienzo el 15 de Enero 2009
5 entregas
Impartido por Médicos Psicoanalistas. Tutores personales on-line
Precio: 100 euros
Información: 91 7581940
clinica@grupocero.org
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