
Cuadro: Mujer saliendo del psicoanálisis. Remedios Varo.
Hoy nadie duda que hay enfermedades causadas por un susto. Goethe lo llamaba susto cristalizado. El trastorno se conoce hoy como trastorno por estrés postraumático. Freud y otros autores de la época lo llamaron neurosis traumática.
La palabra miedo se confunde muchas veces con el susto y la angustia, y es conveniente diferenciar estos tres términos.
El miedo tiene siempre un objeto determinado que lo causa, cuando sentimos miedo, sentimos miedo de algo. En el susto el factor sorpresa es fundamental, todos sabemos que una mala noticia que no se espera nos impacta mucho más que la mala noticia esperada. Se ha comprobado que las personas que sufren un accidente de tráfico y han podido segundos antes del mismo reconocer la situación de peligro, tienen menor incidencia de neurosis postraumática que aquellas a las que el accidente de tráfico las encontró desprevenidas, aquellas que no pudieron prepararse para el peligro.
Y ahí entra la angustia, la angustia es una preparación para el peligro, un estado que nos alerta, una señal de que hay un peligro cercano. En este sentido, la angustia sería protectora. Suele suceder en el pensamiento psicoanalítico, que aquellas cosas que consideramos “malas” o nocivas, adquieren a la luz de éste su sentido positivo.
Alguien que, es incapaz de protegerse contra el peligro psíquico, podíamos decir, contra el trauma, es que fue incapaz de desarrollar la angustia necesaria. Podemos decir que la angustia nos protege contra el susto, porque anula el factor sorpresa, nos previene.
Pero hay enfermedades psíquicas, en que la angustia pierde esta función protectora, y torna casi imposible la vida de quien la padece. Mientras la angustia sostenga al sujeto ( es decir, le proteja, le prevenga), todo va bien, el problema aparece cuando tenemos angustia, cuando la padecemos, entonces aparecen una serie de síntomas corporales y psíquicos, como las palpitaciones, los mareos y vértigos, el dolor y la opresión en el pecho, la sensación de muerte o de volverse loco. No se trata de terminar entonces con la angustia, ya que cumple su función, sino que se trata de volver a ponerla en su lugar, y eso es lo que consigue el paciente en psicoanálisis.